Defender, reconquistar, desarrollar, autogestionar los servicios públicos

De los recortes presupuestarios a la ofensiva privatizadora

La batalla que están llevando a cabo las fuerzas del capital contra los servicios públicos no es nueva: oponer la “equidad” a la igualdad y a la solidaridad; combinar privatizaciones y mercantilización a escala global con una pizca de capitalismo compasivo a favor de los más pobres; asfixiar los servicios públicos reduciendo los presupuestos y suprimiendo empleos; después utilizar el argumento de la degradación del servicio para degradarlo todavía más; y ampliar el proceso de privatización.

Con la presión ejercida por las finanzas sobre los Estados, y la consecuente presión a su deuda para salvar el sistema bancario, se abre lo que las instituciones financieras y los ultraliberales caracterizan como una “gran oportunidad”, un momento histórico que puede permitir imponer políticamente a los pueblos medidas radicalmente antisociales. Los servicios públicos, el sistema de protección social, están amenazados claramente por esta ofensiva.

Los servicios públicos son incompatibles con el proyecto de los liberales

La ofensiva a nivel mundial (Acuerdo General sobre el Comercio y los Servicios), las directivas europeas, las políticas de desmantelamiento llevadas a cabo en Francia, van en la misma dirección. Todo debe ser entregado a la libre competencia, todo debe dar beneficios. Todos los aspectos de la vida deben ser mercantilizados. La próxima ofensiva se anuncia alrededor de la dependencia y el “quinto riesgo”[1].

Por qué defendemos los servicios públicos

Los Alternativos no defienden los servicios públicos por nostalgia de una “edad de oro”. Los defendemos porque, incluso degradados, siguen siendo una herramienta de acción pública que reduce las desigualdades y limita la dislocación de la sociedad. Son a menudo una última barrera frente a la precariedad, frente a la miseria y frente a las discriminaciones en los barrios populares, frente a la pauperización de las zonas rurales.

Los servicios públicos son una propiedad pública, el patrimonio de las clases populares. Luchamos para que no sean liquidados en beneficio del sector mercantil y para que gocen de los medios que les permitan el desarrollo de sus misiones, en unas condiciones que posibiliten el acceso a ellos de todos los ciudadanos.

Para defender los servicios públicos debemos reconquistarlos

La presencia en el seno de las instancias de dirección, junto a los representantes de los trabajadores, de representantes de los usuarios y de las localidades es indispensable, para actuar, de manera transparente, con objetivos de utilidad social y ecológica.

Los Alternativos consideramos posible la diversificación de las formas de apropiación colectiva. Somos partidarios de la nacionalización de los servicios en red (energía, transportes ferroviarios) y de la socialización del sector bancario, bajo control popular y ciudadano.

Por otra parte, los servicios públicos colectivos pueden ser puestos en manos de las administraciones locales o de iniciativas populares (guarderías infantiles, locales de las asociaciones, centros de desempleados, centros sociales, asistenciales…)

¡Los colectivos deben defender y desarrollar los servicios públicos!

La movilización por los servicios públicos necesita de un amplio frente politico-social. El movimiento contra la privatización del correo, incluso si no pudo alcanzar una amplia escala en su duración, fue un precedente importante. Esta movilización duradera es vital en los barrios populares y en los sectores rurales sacrificados a la lógica capitalista. Cada lucha contra la liquidación de un servicio a la población, cada colectivo unitario, se inscribe en un movimiento global en construcción.

Los daños de las privatizaciones son conocidos

Bajo el discurso de la competitividad, de la libre competencia, la subida constante de las tarifas, las desigualdades entre territorios, la gestión aleatoria de los riesgos…

Pero la lucha necesaria contra las privatizaciones pasa también por la puesta en cuestión de otras contradicciones: opuestos a la energía nuclear y partidarios del nuevo modelo energético, los Alternativos se oponen a los lobbies nucleares privados y públicos. Los Alternativos se posicionan a favor de una gestión pública local, en forma de concesiones públicas o de sociedades cooperativas de interés colectivo (SCIC), de las energías renovables (eólica, fotovoltaica, biomasa, etc.) y de los residuos.

La presión de la tecnocracia de Estado y de las formas de gestión inspiradas en el sector privado degrada los servicios públicos

Esa presión facilita los procesos de privatización dividiendo a los trabajadores, contribuyendo a la degradación del servicio. La respuesta alternativa es la intervención de los asalariados y los usuarios, es la definición democrática de objetivos de utilidad social y ecológica.

Una nueva visión de los servicios públicos

La centralización necesaria para dar coherencia a la red de los servicios públicos no debe encorsetar, sino aportar directrices. Las adaptaciones a las realidades sociales y territoriales son necesarias. La igualdad es compatible con la asignación de medios específicos para aquellos sectores o usuarios más débiles, a contracorriente de las lógicas de exclusión y de pauperización que dislocan la sociedad. Esa conducta, que ha abierto una brecha en el sector educativo por la derecha política, vale en otros sectores.

La extensión del campo de los servicios públicos permitirá privilegiar la solidaridad y la utilidad social y ecológica, antes que el “que cada uno mire por lo suyo” y la alienación consumista. Esta extensión es particularmente urgente para hacer retroceder la privatización del agua y para combatir la explosión del mercado “libre y no falseado” de la vivienda. La creación de cooperativas de viviendas debe ser animada.

Los Alternativos se pronuncian también por la reconquista y la gestión territorial de las tierras cultivables con el fin de favorecer la agricultura campesina y ecológica, y favorecer los circuitos cortos de intercambio. La reapropiación del dominio público sobre el agua y los saneamientos pasa particularmente por la colocación de administraciones municipales en las Cuencas.

En ciertos casos, iniciativas colectivas, no mercantiles, pueden ser sostenidas mediante acuerdos con colectividades territoriales (escuelas asociativas en lenguas de las regiones, en la perspectiva de una progresiva integración enla Escuela Pública; guarderías infantiles familiares; centros de cuidados autogestionados). Sectores de la economía social y solidaria también pueden ser sostenidos, en el respeto a un pliego de condiciones que garantice su utilidad social y ecológica.

La apropiación social y pública necesita una dinámica de propuestas y de movilización

La reconquista, la extensión de los servicios públicos, adoptarán diversas formas, y los hilos conductores serán su utilidad social y ecológica, la intervención popular y ciudadana. La movilización necesita un frente político-social muy amplio. Sindicatos, asociaciones, colectivos unitarios, movimientos políticos: todos juntos en pos de la solidaridad social y territorial.

Estados Generales de los Servicios Públicos se efectuarán el 29 y 30 de enero de 2011 (Ayuntamiento de Orly, Val-de-Marne) por iniciativa de un colectivo muy amplio y unitario. Los Alternativos son parte de él.

Resolución adoptada porla Coordinación de Los Alternativos, a 16 de Enero de 2011


[1] 5eme risque. Es un sistema de protección vinculado a la Seguridad Social, que incluye varios aspectos de ésta.

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