A propósito del pacto europeo de competitividad

¡SÍ A MÁS EUROPA PERO NO ASÍ NI PARA ESTO!

”El objetivo del pacto es ahondar en el pilar económico de la Unión monetaria animando la convergencia entre las economías de la zona euro. Esto requiere desplazar a un nivel más alto la coordinación de las políticas, en particular en los dominios que dependen de la competencia nacional que son esenciales para aumentar la competitividad y evitar todo desequilibrio nefasto ».

Desde esta primera frase las tres palabras claves son enunciadas: convergencia (a animar), competitividad (a aumentar), desequilibrios (a evitar), todo por nuevas medidas que se imponen en cada país (para lo que depende de la competencia europea, basta con respetar los textos existentes).

Este pacto, adoptado en la última cumbre europea, levanta de golpe dos críticas de fondo:

  • Impone a los países miembros de la zona euro un conjunto de decisiones de enormes consecuencias, muy regresivas en los planos social y económico, sin base ninguna en debates democráticos en el seno de los diferentes países; estas decisiones deben inscribirse en un marco que tenga la suficiente fuerza (constitución o ley marco) [2.2c]. Si la obligación de constitucionalizar ha sido evitada por los pelos, la regla adoptada por un Estado debe ser validada porla Comisión.
  • La solución escogida a través de este pacto para atenuar (?) la crisis política, institucional y económica dela Unión Europeay dela Uniónmonetaria, vuelve, en el marco de este compromiso entre Berlín y París, a aumentar las dificultades de los países más amenazados (nivel de deuda, modelo económico) en lugar de ayudarles en el marco de una política europea cooperativa favorable a los países y sus pueblos, y no a los bancos y a los mercados.

Este pacto «implica un esfuerzo particular […] con compromisos y acciones concretas que son más urgentes, más ambiciosas que las ya aprobadas» (1.a). « La puesta en marcha de los objetivos de cada país será supervisada sobre la base de una serie de indicadores cuantitativos y políticos » (2.0). ¡Dónde se ve que la tecnocracia europea no haya muerto!

El pacto comprende tres objetivos claves (2.1):

  • animar la competitividad, particularmente por la vinculación de la evolución de los salarios y de la productividad[1];
  • contribuir más a la viabilidad de las finanzas públicas, particularmente en cuanto a la deuda pública así como los sistemas de jubilaciones y de seguridad social;
  • reforzar la estabilidad financiera.

Los medios para alcanzar estos objetivos son por ejemplo:

Animar la competitividad implica (2.2 a):

  • «réexamen de las disposiciones de fijación de los salarios con el fin de aumentar la descentralización en el proceso de negociación y de mejorar el mecanismo de indexación;
  • velar por la moderación salarial en el sector público (teniendo en cuenta su efecto importante de señal)».
  • mayor apertura de los sectores protegidos por medidas tomadas al nivel nacional (respetando el mercado único (1.c)
  • animar el empleo promoviendo la flexiseguridad y desplazar el sistema de contribuciones del trabajo hacia el consumo (crear un IVA ¡”social”!), así como una proposición incomprensible: facilitar la participación de la «segunda renta» (= trabajo de las mujeres) en el mercado de trabajo.

El mejoramiento de la viabilidad de las finanzas públicas podría incluir (2.2 c):

  • vinculación de la edad de la jubilación con la esperanza de vida;
  • reducción de los regímenes de jubilaciones anticipadas y utilización de incitaciones para emplear a trabajadores de edad y promoción de la formación continua.

¿Pero qué hace la izquierda de transformación social y ecológica en Francia y en Europa?

Europa impone limitar los salarios en referencia a dos nociones totalmente imprecisas, reducir la autonomía presupuestaria de los Estados. Propone reemplazar las cuotas salariales por un IVA “social”, fijar la edad de la jubilación con arreglo al alargamiento de la esperanza de vida…

Podríamos imaginar que estamos en una pieza de teatro de calle stigmatizando la regresión impuesta por el liberalismo o en una mala pesadilla; no delante del resultado del último Consejo europeo, en vías de aplicación…

Estamos ciertamente ante el ataque más antisocial, y por el momento notamos pocas reacciones. Por no arreglar la crisis, Europa endurece la factura para hacérnosla pagar más.

Michel BUISSON – Rouge & Vert nº324


 

[1] Ambos términos centrales en este pacto no son ni definidos, ni están situados: ¿competitivo en qué y con relación a quién? ¿de qué productividad se trata y a qué escala, por ejemplo para fijar los salarios?

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