Lecciones del cierre de Canal Nou: Luchar antes para no llorar después

RTVV no es tanca

 

El gobierno de la Generalitat Valenciana, con métodos totalmente fascistas, ha cerrado un medio de comunicación público. A los trabajadores de Canal Nou se les podría aplicar aquel sermón de Martin Niemöller (erróneamente atribuido como poema a Bertolt Brecht) que decía: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista…” ¡Vaya ironía!: periodistas que nunca televisaron un desahucio, se vieron obligados a televisar el suyo propio.

Durante más de veinte años, la televisión pública pagada por todos y cada uno de los que, valencianos o no, vivimos en esta comunidad, fue una bazofia, basura total. De ahí que debamos mostrar en primer lugar un repudio total hacia el gobierno del PP pero también al oportunismo de algunos partidos políticos de la oposición. La solidaridad con los trabajadores que ahora son despedidos por la corrupta gestión de los gobiernos de la Generalitat no debe hacernos olvidar que esos trabajadores han tardado ¡veinte años! en reaccionar y denunciar las presiones y manipulaciones que padecían, ellos y toda la ciudadanía. Algo muy distinto al proceso que siguió TeleMadrid, Tele ESPE, donde los trabajadores eran los primeros en denunciar públicamente lo que todo el mundo podía percibir. De ahí que quienes somos clase trabajadora debamos aprender que no sirve de nada “ser bueno” con el patrón: los serviles también van al paro.

La pregunta es: ¿se puede mantener la independencia de opinión en un medio de comunicación público, en este sistema capitalista? NO, y la historia así lo demuestra.

El hecho es que, en la Comunidad Valenciana, no queda ningún medio en que se hable en valenciano, los valenciano-parlantes se han quedado sin ese derecho. El hecho es, también, que desde los ladrillos de los edificios a las cámaras y todo lo que haya dentro de las instalaciones es propiedad pública. Y lo van a malvender a los amigos de PP, como la Sanidad y otras tantas cosas. Realmente es incomprensible la pasividad general: si cualquiera le deja la llave de su casa en confianza a la vecina, y ésta viene y vende todo lo que hay dentro, ¿a que nadie lo aguantaría? Todo el mundo lo vería injusto. Entonces, ¿por qué aceptan con tanta tranquilidad que el gobierno, con el beneplácito de la oposición y los sindicatos “no clasistas”, CCOO y UGT,  lo hagan? Porque no nos engañemos: esos lo único que buscan es conseguir poltronas. Cuanto más permitamos que los grandes capitales, ENDESA, CAPIO, MOVISTAR, FFCC,… se apoderen de lo nuestro para lucrarse a lo bestia, peor estaremos. Y no les pidamos que muestren ninguna empatía por los sin techo, los parados, los enfermos, los migrantes, los discapacitados, los obreros, los campesinos, el pueblo en general. Porque sus métodos son propios de psicópatas.

Movilicémonos, tomemos las calles, los centros de trabajo y las escuelas. Organicémonos: somos más, muchos más. ¡SÍ PODEMOS! Y tenemos la razón de nuestra parte. Convirtamos nuestros medios de comunicación públicos en REALMENTE PÚBLICOS: autogestionados por los trabajadores pero también por los movimientos sociales combativos y por el pueblo en su conjunto. Entonces y sólo entonces podremos hablar de medios del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

CONTRA EL CIERRE DE CANAL NOU: ¡OCUPACIÓN Y AUTOGESTIÓN!

Norma G. militante de Alternativa Roja y Verde en Valencia

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