Nuclear y Transición Ecológica

Nuclear y transición ecológica (Resolución sobre Ecología adoptada por el Congreso de Les Alternatifs – Los Alternativos de Noviembre de 2013)

Notas Introductorias:

#1. Se trata de reafirmar esencialmente nuestro posicionamiento antinuclear. En efecto, desde el congreso de Ruán de noviembre de 2010, ha tenido lugar la catástrofe de Fukushima en marzo de 2011 con todas sus consecuencias.

#2. La resolución es más detallada con el fin de precisar un marco y definir los objetivos que conciernen a nuestra concepción de la transición ecológica y energética, y esto, en un camino autogestionario.

  • 1. Por el abandono de la energía nuclear civil y militar.

Para recordar: Francia posee el número más elevado en el mundo de reactores nucleares por habitante (58 reactores, casi uno por un millón de habitantes) y su consumo de energía es dependiente de las energías fósiles en un 75 %. La nuclear produce el 78 % de la electricidad.[i]

La catástrofe de Fukushima de marzo de 2011 demostró una vez más el peligro del átomo, en lo que respecta al sector vinculado al “átomo militar” (MOX: mezcla de óxidos de Uranio y Plutonio[ii]). Es imposible ignorar todos los accidentes nucleares que han salpicado el mundo desde el de Three Mile Island en 1979. No podría estar en discusión apostar sobre el futuro, a riesgo de un peor accidente “grave” o todavía de un accidente “mayor” (grave no controlado), que tendría consecuencias inconmensurables.

Alemania se comprometió con la vía del cierre, ¿por qué Francia no la imitaría optando por el abandono?

Los lazos intrínsecos entre el ejército y la industria nuclear no necesitan demostración y la energía nuclear es ante todo una energía de destrucción. Francia debe emprender un desarme nuclear unilateral y comprometer una readaptación de su industria militar basada en la utilización del átomo.

A nivel sanitario, es la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) la que está encargada de las investigaciones de los efectos de la radioactividad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sólo puede publicar comunicados con el aval de la AEIA. La OMS debe poder efectuar investigaciones y publicar los resultados sin control de la AEIA, la cual está influida por los lobbies pronucleares.

Les Alternatifs son antinucleares, y reafirman:

  • su oposición a la energía nuclear civil y militar;
  • el compromiso que tomaron en el momento de la firma del “llamamiento solemne” de marzo de 2011 (firmado por 68 organizaciones en respuesta a la catástrofe de Fukushima) y que estipulaba:

◦             El abandono de todos los proyectos electronucleares en curso (EPR de Flamanville, línea THT Cotentin-Maine, EPR de Penly, ITER, Bure y los proyectos de centros de almacenamiento de los residuos nucleares generados en el sector electronuclear, ASTRID) mientras los ciudadanos no hubieren estado en condiciones de pronunciarse democráticamente sobre nuestra política energética, sobre el recurso a la energía nuclear, incluso si es necesario por referéndum;

◦             La renuncia a la prolongación de la explotación de los reactores que han alcanzado o sobrepasado los 30 años de funcionamiento;

◦             El abandono completo de todos los proyectos llevados a cabo en el extranjero por la industria nuclear francesa, lo que incluye la detención de todas las exportaciones, particularmente del “combustible MOX”.

Además, AREVA debe detener toda explotación de uranio en Níger, en Canadá y en Kazajistán, abandonar las prospecciones de minas africanas (en la República Democrática del Congo y en otros lugares) y Francia debe detener las intervenciones imperialistas destinadas particularmente a asegurar el aprovisionamiento del mineral, como recientemente en Malí.

Una vez decidido el abandono de la nuclear, habrá que comprometer la transición energética para realizar la salida de la nuclear, si es posible, entre 5 y 10 años.

Les Alternatifs iniciarán un proceso dirigido a los trabajadores, particularmente a los precarios de la nuclear, con el fin de intervenir en las condiciones de trabajo, un balance real del estado del conjunto, y de los riesgos expuestos.

Les Alternatifs defenderán sus posiciones cerca de sus compañeros de la reagrupación “Ensemble / Trait d’union” (también signatarios del “llamamiento” de marzo de 2011) y las expresarán en el seno del “Front de gauche”. Reforzarán su compromiso en las luchas antinucleares. Comprometerán una reflexión sobre su mantenimiento en el seno de la red “Sortir du nucléaire” (enfrentada a una crisis organizativa y con la que existen divergencias estratégicas) al final de la próxima Asamblea general de enero de 2014.

2.      Transiciones ecológicas y energéticas.

Durante la fase transitoria, desde la decisión del abandono de la nuclear, Francia deberá recurrir a energías fósiles (gas, carbón). Las energías fósiles representarían el 30 % de la producción de electricidad en caso de abandono de la nuclear en 10 años. Es por eso que deberán ser tomadas algunas medidas en los sectores que emiten más gases de efecto invernadero: los transportes, la construcción y la agricultura intensiva.

La transición energética debe insertarse en la transición ecológica global para, particularmente, permitir la reducción del consumo energético. Se trata también de incitar esta transición evitando al mismo tiempo, por una parte, el fortalecimiento del capitalismo a través del capitalismo verde y la economía verde,  y, por otra parte, la elección de una evolución de tipo reformista como la propuesta por el PG en el ámbito del ecosocialismo, que pretende esencialmente cubrir las necesidades.

La transición que queremos implica que el sistema productivo y, por tanto, las decisiones políticas (propiedad social, sistema financiero, …) estén en coherencia con los cambios económicos, en mutación rápida en un proceso coherente, aunque en adaptación semi-permanente. Esta transición debe ser meditada y debe comprometer tanto más cuanto que la energía, todavía más que otras cuestiones ecológicas, está en el corazón del sistema y es uno de sus determinantes principales, tanto del lado de la producción como del consumo.

Se trata de realizar una readaptación ecológica de la economía en su totalidad y en cada sector de producción y de intercambio: energía, industria, agricultura, distribución, ordenación y urbanismo. En sus tres componentes (producción, consumo e intercambio), el sistema económico que hay que construir debe responder a los objetivos siguientes:

  • satisfacción prioritaria y total de las necesidades humanas fundamentales: alimentación, formación, vivienda, salud, cultura;
  • limitación de las otras producciones, con prioridad para los bienes y servicios que mejoran las condiciones de vida y de trabajo, búsqueda de un uso colectivo y económico de los bienes duraderos (transporte, vivienda, equipos culturales y turísticos) y acceso lo más equitativo posible de todos a los bienes y servicios;
  • reparto equilibrado de la producción sobre todo el territorio;
  • búsqueda de formas de cooperación y de intercambio internacionales que respondan a los criterios enunciados más arriba para cada país afectado.

Estas orientaciones para un “alterdesarrollo” permiten responder a la pregunta de la evolución de la producción y del reparto de los bienes o de la riqueza superando los debates entre decrecimiento y tipo de crecimiento, e inscribiéndose en una búsqueda de la austeridad.

2.1     – Es en el ámbito de esta transición donde deben ser comprometidas medidas a corto plazo:

  • invertir masivamente en la búsqueda de energías renovables comenzando por redestinar los créditos consagrados a la nuclear y al ITER.
  • desarrollar un mix energético (hidráulica, solar, éolica, biomasa, geotérmica, etc.) a gran escala, que permitirá una producción equivalente a la de 25 reactores nucleares en 10 años.
  • renunciar a los proyectos de exploración y de explotación del gas y el petróleo de esquisto y de anular todos los permisos que han sido concedidos.
  • ahorrar energía poniendo freno a los despilfarros. Gracias sólo al ahorro de energía, 23 reactores nucleares podrían estar parados en 10 años.

Pero la eficiencia (reducción de los despilfarros, mejores tecnologías, etc.) no bastará, hará falta conjugarlo con la austeridad reduciendo la demanda final de energía a cerca de la mitad en la Unión Europea.

2.2     – Las apuestas y los desafíos democráticos de la transición energética.

La apuesta por la transición sobrepasa ampliamente nuestras fronteras y concierne al conjunto del planeta. Debemos pues razonar a esta escala. La explotación fósil ha estallado con el desarrollo del capitalismo (representa el 90 % de las fuentes de energía) y el acaparamiento de los recursos genera numerosos conflictos. La nuclear representa sólo el 2 % de la producción mundial.

Las apuestas geoestratégicas son enormes. Suponen repensar las relaciones entre los estados y comprometer una nueva distribución mundial repasando de nuevo los intercambios y, en primer lugar, reduciendo los flujos de transportes. Para responder a las apuestas climáticas del horizonte 2020 y 2050, se impone un cambio radical de nuestro sistema energético, que deberá respetar un equilibrio Norte-Sur y garantizar la justicia social.

Este cambio implica:

  • Una reducción importante del consumo de energía de los países del Norte y el abandono de la energía nuclear en Francia. Lo que a su vez cuestiona las lógicas capitalista y productivista.
  • Una crítica radical del crecimiento capitalista y el decrecimiento de una parte de la producción material (en particular la que tiene relación con el armamento y la publicidad) y transportes por carretera, individuales y aéreos, por la relocalización y el desarrollo de una autonomía alimentaria a escala de los territorios (escala que debe ser determinada por la democracia activa), así como el fortalecimiento de las luchas contra los grandes proyectos inútiles e impuestos (GPII): es lo que llamamos la objeción al crecimiento y el “alterdesarrollo”.
  • Una contestación al «capitalismo verde», que no se halla en condiciones de responder a las apuestas energéticas y ecológicas. Las medidas técnicas – llamadas de eficiencia – que representan el 70 % en el escenario Négawatt[iii], favorecen particularmente los beneficios de las multinacionales. La urgencia ecológica impone la puesta en marcha de soluciones que descansan en la elección de técnicas apropiadas, renovables y duraderas, lo mismo que una producción descentralizada y diversificada.
  • Una articulación entre una democracia económica y social – que excluye la producción y la distribución de la energía en la esfera del mercado y del beneficio – y una democracia activa que articula formas representativas y procesos de democracia directa (presupuestos participativos, instancias de decisión ciudadanas que tienen por objeto la elaboración de los proyectos, el control de su puesta en marcha y la evaluación de su realización, con eventualmente su reconsideración), que podría plasmarse en el marco de una «ordenación / planificación democrática ecológica».

El desafío está pues en conjugar la «democracia real» y la justicia social.

2.3     – La transición ecológica y energética implica:

  • una articulación entre los niveles nacional y local, en términos de producción y distribución de energía: entre un servicio público nacional (polo público de la energía) e instancias locales: entidades públicas controladas por los ciudadanos y trabajadores y cooperativas (SCIC[iv]). La ley Energía de 2002, llamada Cochet, que ha desregulado la producción de la electricidad y maximizado los beneficios, debe ser revisada;
  • una reconversión ecológica de la industria (automóvil, agroalimentaria, abandono de la nuclear, etc.) y una relocalización de las actividades con unidades de producción más pequeñas;
  • un desarrollo importante de los transportes colectivos respetuosos con el medio ambiente (trenes, tranvías, etc.)
  • la elaboración de planes alternativos que unan a los-as trabajadores-as, los sindicatos, las asociaciones y los-as ciudadanos-as con el fin de garantizar los derechos sociales y el respeto de la naturaleza que integre totalmente nuevas relaciones de producción y nuevas organizaciones del trabajo;
  • una toma en cuenta de las necesidades sociales (accesos al agua y a la energía para todas y todos) y la puesta en marcha de un reparto equitativo indispensable entre los niveles nacionales y locales que incluyan la gratuidad de los primeros tramos y tarificaciones progresivas;
  • una convergencia de las luchas sociales y ecológicas para influir en las orientaciones políticas a un nivel macro, las luchas aceleran la toma de conciencia;
  • una valorización de los campos de experimentación (agricultura, autoconstrucción, producciones cooperativas de energía renovable, etc.);
  • reflexiones ciudadanas a escala territorial que permitan compartir las “inteligencias” y desarrollar alternativas concretas innovadoras. Las coordinaciones locales entre las cooperativas de producción e instancias políticas de participación permitirían lograr esa meta.

Les Alternatifs participarán activamente en las diferentes iniciativas: foros sobre la transición ecológica y energética para confrontar sus posiciones con los-as ciudadanos-as. Se implicarán en las experiencias alternativas.

Allí donde estén y estuvieren presentes en los municipios, propondrán incitar el debate con los-as ciudadanos-as y las experimentaciones locales alternativas de producción de energía en el ámbito de estructuras públicas controladas por los-as ciudadanos-as o en cooperativas.


[i]               N. del T.: Para comparar, España posee 8 reactores, depende en torno a un 80% de energías fósiles (el resto son un 10% nuclear y un 10% renovables) y la nuclear representa en torno al 20% de la electricidad producida.

[ii]              N. del T.: El combustible MOX, Mixed Oxide, permite reciclar parte de los residuos nucleares de origen militar, y era el usado en el reactor 3 de la central de Fukushima I, proporcionado por la empresa francesa Areva.

[iii]             N. del T.: El escenario Négawatt, es un modelo energético francés basado en el ahorro y la eficiencia energética y el uso de energías renovables propuesto por la asociación NégaWatt hasta el 2050.

[iv]            N. del T: Société coopérative d’intérêt collectif, sujeto de derecho francés, cooperativa sin ánimo de lucro, con el fin de producir bienes o servicios de utilidad social, constituida por al menos los asalariados de la cooperativa, los beneficiarios o usuarios de sus actividades y los contribuyentes al contado o en especie a su desarrollo.

Traducción: Chema, militante de Alternativa Roja y Verde – Los Alternativos

nucleares socorro

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